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Un repaso imprescindible de la Historia

Las declaraciones del rey Felipe VI durante la inauguración de la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena en el Museo Arqueológico de Madrid, al expresar que habían existido «muchos abusos» en la conquista de México —aunque matizando dicha declaración con la recomendación de analizar ese proceso en su justo contexto y con un análisis objetivo y riguroso—, ha suscitado la indignación de quienes piensan —en este caso debería decir más bien «pensamos»— que, analizando objetivamente el proceso de conquista y colonización de América por parte de España, tendríamos más motivos de destacar la parte positiva que la negativa, por los fallos que inevitablemente se producen en una empresa humana.

Creo que no debemos olvidar que, al expresarse de esta forma, como monarca parlamentario, Felipe VI estaba siguiendo las indicaciones del Gobierno, que se había manifestado hace tiempo en el mismo sentido en boca del ministro de Asuntos Exteriores José Manuel Albares, con el pretexto o motivo de un mayor acercamiento al Gobierno mexicano.

Me atrevería a indicar —aunque carezco de autoridad para formularlo— que lo que piensa la Casa Real sobre ese tema había sido ya expresado con gran claridad y elocuencia por el rey Juan Carlos I, en ocasión de su visita a los Estados Unidos en 1976, ante el Congreso, que reunía ambas Cámaras: «España no puede ser indiferente a nada que acontezca en el continente americano, puesto que lo descubrió y trajo a él, desde 1492 y durante siglos, con sus propios hijos e hijas, la fe cristiana, la lengua española, formas europeas de vida y de pensamiento y un concepto radical de la igualdad esencial del género humano que palpita en las Leyes de Indias promulgadas por mis antepasados. La concepción española de la dignidad de la persona humana, expresada por nuestros teólogos y nuestros juristas a propósito del indio americano, modificó para siempre el derecho de gentes y sentó las bases del moderno derecho internacional».

 

En ese mismo discurso, el rey Juan Carlos destacaba la imprescindible contribución de España a la independencia de los Estados Unidos, cuyo bicentenario se celebraba entonces: «En este año del Bicentenario nos complace recordar el papel que desempeñaron los españoles y España, con sus recursos políticos, diplomáticos, financieros, navales y militares, en la lucha global cuya victoria consagró el reconocimiento de la independencia de los Estados Unidos».

Obedeciendo al prurito obsesivo de ignorar los episodios históricos de los que los españoles podemos sentirnos orgullosos, el actual Gobierno ha desaprovechado la ocasión de recordar al Gobierno y al pueblo estadounidense que, sin la ayuda de un antecesor del rey Felipe VI, no se hubiera producido la independencia de ese Estado, al menos en la forma y en el tiempo en que se logró.

«Hubiera podido servir para suavizar de alguna forma los desencuentros entre el Gobierno del presidente Trump y el de Sánchez»

Eduardo Garrigues